jueves, 21 de marzo de 2013

llegó el otoño, cayó rendido.


Como para verla y no temer, tenía el arma más grande que sus ojos habían visto, 166 centímetros que intimidaban incluso al más valiente.

La apertura de la puerta introdujo un tajo de luz, dejando suelta la más cautivadora de todas sus curvas, su sonrisa. La alegría brotó de sus ojos, como una fuente.

Lo robo todo, mis pensamientos, mi religión, incluso mi aura. 
Me cuidó, me sembró y hasta me cultivó como a un jardín. 

Con la precisión de un alquimista transformamos el miedo en verdad, nos evaluamos con un juicio un tanto errante, no logramos evitar ni una de las muchas quemaduras. 

Se fué.

Volvió. Casi como un faro en la ciudad, me guío de vuelta. Me sostuvo en silencio, y cuando su reloj dio las 22, volvió a tomar ese tren en el que suele viajar, sola.

lunes, 11 de marzo de 2013

si vamos a tomar malas decisiones, pago la vuelta.


Incontables días sin dormir, la llevaron de aquí para allá, sin estar en ninguna parte.

Un bar convertido en refugio callaba las voces de su mente. Fueron muchas las noches en las que en él terminaba. Efímeros momentos en los que conseguía el descanso en su corazón.

Un hombre de ojos melancólicos como un tango que ya no suena, apoltronado sobre la barra no hacia más que observarla sin poder incomodarla. Se acerco, cauto, hasta el alma le olía a whisky.

Intercambiaron miradas, curiosas…

Permanecieron un momento en silencio, agudizando sus sentidos, volvieron a mirarse. Como si no pesaran las palabras, soltó que en su cara y sin mayores esfuerzos se podían ver las huellas del cáncer que la había engañado justo antes de consumirla.

Sus miserias los ponían en un estado de extraña conformidad. A gusto el uno con el otro.

El vaso de licor toco fondo. Algunos billetes quedaron sobre la barra. Sus manos se encontraron, sus pies los sacaron juntos del salón.

Afuera un taxi los alejaba de esa calle oscura, en la parte de atrás de un auto, dos desconocidos se juntaron para que al fin, Julia consiguiera dormir. 

jueves, 7 de marzo de 2013

no se si es verdad que nos amamos, ni si es verdad esto que llamo olvido…


Y si el momento no era este? y si las cosas no tenían que ser así, y las fuimos forzando? y si seguridad es solo una molesta palabra? y si lo que dice tu corazón lo hace muy, muy, bajito?

Tantas preguntas sin respuestas como para darse por perdido...

Sería bueno saber que resignarse es la primera puerta de salida, pero esa es la única puta respuesta que uno tiene, sabe que no es la solución a nada. Bienvenidos al camino sinuoso.

De todas las palabras que me incomodan en la vida el pero se lleva el primer puesto. Si, pero...
Siempre y cuando la vida no me abandone voy a perseguir lo que creo que debe ser perseguido por estúpido que suene. A veces para llegar al camino sencillo hay que sortear incontables obstáculos. Y quizás cuando este en ese camino recto y liso, sea yo quien conduzca a los volantazos, por qué, cómo saberlo?

Algo me dice que es el mejor cuadro que pueda pintar, pero, pero, pero, pero... habrán cuadros mejores, si no, no hay esperanza, no hay motor.