Escribo porque no
entiendo, porque quiero respuestas. Entonces, busco y supongo, y las
suposiciones me enfrentan a conjeturas que me conducen a una infinidad de
probabilidades, que, tampoco entiendo.
Por eso escribo. Porque
quizás al escribir entienda lo que no entiendo.
Miro mis pies en el pasto
en esta tarde fresca. Me protege el verde intenso, oscuro y claro
del árbol.
Algunas de sus hojas se
mecen lentamente. Me escucho respirar, el aire huele a vida, todo parece estar
místicamente en su lugar...
Me pregunto cuanto durará
hasta que ocurra otra vez. A veces siento que si tardo demasiado en
parpadear, todo puede desaparecer...