Sabía que llegaríamos tarde, con R siempre es así.
Adentro algunas bandas le rendirán tributo a Rosario Blefari, afuera una cola tan detestable como ir al puerto de frutos cualquier domingo del a;o.. En un sondeo de rostros lo vemos a Titi apostado en la puerta, quien liberando una soguita nos hace pasar. Un beneficio clásico, en eso de frecuentar siempre los mismos antros.
Para ir calentando motores convenimos en un plan de acción salomónico, yo iría por una mesa, y ella a la barra sin escalas.
Una mano en alto se abanica cerca del escenario, es Marga? Ni por todo el oro del mundo vamos a compartir esa mesa, aunque las chances de conseguir cualquier otra son prácticamente nulas.
Voy en esa dirección fingiendo distracciones inexistentes en mi celular. Ni siquiera estoy a una distancia cercana cuando me pregunta con quien vine. Improviso unos movimientos muy poco orgánicos pretendiendo con esto, dejar de sentirme como un árbol meado por un perro. Se apagan las luces, y pierdo la pulseada desplomándome sobre una silla. Acto por el cual en el futuro tendré que dar explicaciones. Estará mal visto desear que se abra el suelo y se la trague la tierra? El remate épico de mi fantasía es cuando tomo posesión de su inmejorable ubicación.
Sobre la mesa hay una lata de cerveza, quien si no alguien penoso toma Quilmes desde que la producen los brasileños?. Esta duda se solapa con los ojos inquisidores de Rita, que desde atrás de un tuvo de vino me mira con cara de tendría que haber pedido tequila!
No esta dentro de mis planes contradecir a Fito. Incluso se que estoy en falta, con R y conmigo, pero Rosario no siempre estuvo cerca aunque Blefari con su viento helado sea como estar en casa. A veces cómo ahora, es preciso conocer lo que se pierde en una tarde y lo que se gana de una ex.
Marga, Rita, y yo invierno del 23