domingo, 28 de diciembre de 2025

X

por ahí era quedándome quieta,

por ahí era quedándome,

por ahí era,

por ahí, 

por

?

martes, 23 de diciembre de 2025

Este año

Lloré muy poco

Corrí de más

Me faltó estar borracha

Extrañé más de la cuenta

Hablé bastante menos

Estuve triste

Estuve acompañada 

Muy bien acompañada

Me hicieron falta mis viejos, los dos

Me sostuvieron los afectos

Resolví, con todo lo que eso implica

Tardé, pero encontré un atardecer del cual colgarme

Me reí menos, mucho menos

Me abracé y me di la palmadita 

Estuve enojada

Enojadísima

Me sentí cansada, tal vez por primera vez en la vida

Me reencontré con una gran amiga, mi hna Jime

Hice las pases con el pasado

Leí poco, muy poco

Escribí mucho

Me embarqué en toda solución posible a mi fascitis 

Me acordé que soy una persona disciplinada

Afloraron mis oyuelos 

Armé un rompecabezas imposible

Lo regalé

Arreglé alguna que otra cosita, y alguna que otra casita

Pedí plata prestada, la devolví.

Anduve mucho en bicis que no eran mias 

Hice más jardinería que nunca en mi vida

Extrañé el desafío que implica un nuevo hobbie

Junté infinidad de cosas de la calle

Es decir, cartoneé

Hice papelones

No hice el ridículo 

Me mudé

Ayudé a mucha gente querida a mudarse

Para no perder la costumbre: me quede afuera de mi casa, 

No rompí la mochila del inodoro

Ni nadie la rompió tampoco

Rectifique que la buena predisposición no es natural a todas las personas 

Aprendí a ser compañia en silencio, realmente en silencio.

Fuí a Salta

Cociné con mucho cariño, sobretodo para mi

Recibí llamados de mis sobrinos

Volví a experimentar el sueño profundo y también el insomnio 

Extrañé al Astur, por supuesto

Dudé menos de lo habitual

Pensé en adoptar una mascota

Fuí co-fundadora de una nación junto al Pilon 

Disfruté de Alanís, muchísimo 

Prendí un par de fuegos

Perdí batallas

Cambie la piel,

jueves, 4 de diciembre de 2025

Mate AMARgo

Aprendí a cebar mate a muy temprana edad, 

Nunca diría que las condiciones eran adversas, porque aunque puede ser que me la hayan instalado la exigencia creo que viene de fábrica.

Mi recuerdo es nítido, cómo gran parte de mi infancia.

Tenía 10 años y estaba rumbo a Rosario en un camión Ford 600 colorado, con un semi que para mi era infinito, cargado a tope con cerámicas Zanón. Lo que son las vueltas de la vida, verdad? En fin.

Hacia poco y nada que habíamos salido, probablemente temprano porque mi papá decía que los boludos no madrugan y que el día que den vueltas el mundo iba a ser un ventilador, eso también se lo oí decir a mi abuelo, lo fácil que una deriva cuando abré el baúl de los recuerdos... Vuelvo al tema en cuestión, estábamos próximos a Líhuel-Calel cuando me preguntó si no me animo a preparar unos mates, entonces yo, que iba fascinada colgada del horizonte basto que tenemos asentí, como solía hacerlo y cómo suelo hacer frente a cada propuesta o desafío.

Debemos haber frenado en alguna subida, estrategia pura porque si bien no son pronunciadas no estábamos para exigir al noble Forcito. El equipo de mate estaba en un tupper cuadrado naranja de Tupperware, gordi 💅🏼. La pava chiquita de acero inoxidable con mango de madera, el mate para sorpresa de todos no era enlozado, jamás lo fué. Mate de madera siempre, después una no quiere tener mañas… adentro del tupper otro tupper con Yerba. Una garrafa verde, bueno con vestigios de color, tenía más kilómetros que la ruta 40, completan la escena. En verdad la escena la completamos mi papá y yo, que bajamos del camión con la pava para ir a buscar agua al tanque, que cargamos con la manguera en la puerta de mi casa antes de salir. Una manguera que todas las noches se daba el gusto de pasar por las manos de mi mamá, a veces por las mías o por las de mis hermanas, creo que todas heredamos la satisfacción por el riego. Sucedió de nuevo, abrís una puertita y brotan las palabras… 

Cargamos la pava y volvimos a la cabina. Del bolsillo izquierdo de su camisa, mi papá saco un encendedor y me enseño a prender la garrafa, sin decir una palabra, cómo solía enseñarme las cosas, y cómo suelo aprenderlas yo. Mientras el agua se calentaba, armamos el mate. Yerba sin montañita, en esa época la influencia futbolística venía de la revista el gráfico que nosotros claramente no comprábamos. 

“El agua siempre sobre la bombilla Luli” eso si me lo acuerdo con la voz y con la entonación de papá. Quizás ahí nació el TOC que me impide tomar un mate lavado, vaya una a saber.

Cuando el agua estuvo lista, cerramos la garrafa, la volvimos a ubicar en su lugar de viaje, y volvimos al camino. Recuerdo haber cebado con amor y precisión cada uno de esos mates, desde la pava por supuesto, porque si algo nos caracteriza a los Breide es cebar mate amargo con la pava.

Te extraño