lunes, 6 de mayo de 2013

basta un momento


Un día si, un día no. A todos nos debe pasar pensás, mientras no podes terminar de deglutir esa longeva sensación de estar en una duda continua, en la nada. Un día sí, y en un mínimo lapso todo cambio. No podes dominar el poder que tiene lo efímero hoy en día. De pronto te viene esa fuerza interna, la mas fuerte, la mas poderosa, así afirman y la definen “los que saben”, esa que trae cambio, ese genuino y auténtico porque alega ser producido por el intangible “motor interno”…  si se encuentra con un entorno negado al cambio las probabilidad de siniestros y chaparrones serán muchas… tan molesta es la quietud y lo inunda todo. Sentís que tu motorcito se va quedando en el camino, no da abasto el mecánico, el piloto empieza a acusar dolores físicos que le impiden clasificarse cómodo para la largada… la carrera cada vez es entonces, mas pesada, ni en las curvas entras en tiempo… para colmo el de al lado rompió la válvula de escape y hay manchas de aceite por todos lados incitándote a salir de pista… un mensajito brabucón se enciende en el tablero del auto: ABANDONÁ la carrera! Y entonces darse por vencido es lo mas tentador que puede existir, se te canso la vista, ya no medís bien las distancias, las señalizaciones dejaron de serte familiares, desorientado en la vuelta anterior, saliste muy rápido de boxes y te comiste una penalización, otro piloto te sobrepasa como un poste! Y vos, en vez de querer coparte en esa ola carburante, no sos capas de sentir otra cosa que no sea un malestar con vos mismo por no poder lograrlo, envidia, bronca, o resentimiento… como se nubla la vista a veces. Desde la cabina, llegan voces del equipo que no traen mas que presión a tu cabeza, hablan de números, de tiempos, de sponsor y algunas otras cosas que hacen que el auto se agrande tanto que no lo podes controlar ni en esta ni en 5 vidas! Probas con un volantazo, una maniobra de riesgo que cambia radicalmente el punto de vista, woow! Por qué no? Porque ahora el auto que era enorme empieza a ponerse estrecho, se hace escaso el aire, no entras! El cartelito que antes apenas aparecía en tu mente se vuelve mas y mas tentador, sacas los cubiertos, lo estas por probar, y eso que ni siquiera sentís hambre! Pero así son las maquinas, entes autónomos que  responden a otra cosa… y en esta carrera en donde piloteabas tu nave… la nave te pilotea.

Cuando salís ultimo en la carrera, nadie festeja, motivos mas que suficientes para dejarse caer, para sumergirse en esa anestesia raquídea...  los zapatos que me probé hoy me sugirieron que aproveche la calma de mi no-festejo, me sacaron del coche, por suerte, recordé la bici, no me dará la velocidad del auto, no me dará la fama del primer puesto, pero mientras en el auto no consigo ver, en la bici me empapo la cara con un aire renovador, me impulsa a verlo todo, a andar por alguna parte, y realmente es mucho mas gustoso demorar pero llegar, que dar vueltas sin ir a ningún lugar… 

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